Atraídos por el refugio bohemio del Six Senses Ibiza en el norte de la isla y su profunda conexión con la comunidad, la espiritualidad y la celebración, supieron que este era el lugar para pronunciar sus votos. Eligieron una ceremonia íntima, presenciada por familia y amigos, en una playa de rocas escarpadas, decorada con alfombras y bancos rústicos. Los invitados estuvieron arropados por el suave murmullo de las olas y los acordes de un guitarrista acústico, que añadieron romanticismo a la ocasión. La feliz pareja se retiró para una recibir una bendición al atardecer al ritmo de los tambores, un instante privado y especial solo para ellos. Las celebraciones comenzaron con canapés y cócteles, seguidos de una suntuosa barbacoa y, mientras el sol se ocultaba sobre la isla, una noche inolvidable de música y baile.