Diseñada para cautivar y detener el tiempo. La bañera exenta ancla el espacio, mientras que un acogedor rincón para cenar le invita a quedarse y relajarse sin prisa. Los ventanales de suelo a techo inundan la habitación de luz, equilibrada por texturas naturales en cada detalle. Un altavoz Marshall pone la guinda al pastel. No es solo una suite de hotel, es la definición del buen vivir en Londres.